Home Salud & Bienestar Autocuidado: cuando el bienestar se convierte en una exigencia más

Autocuidado: cuando el bienestar se convierte en una exigencia más

por Lucia Demichelis
0 comentarios

En tiempos donde la productividad parece medir el valor personal, el autocuidado corre el riesgo de transformarse en otra obligación de la lista. De eso hablamos en Buen Vivir junto a la doctora en Educación Carolina Abuchalja, fundadora de EDU School e integrante del Consejo Directivo de la Universidad de la Empresa, en una conversación necesaria sobre bienestar, tecnología y autoexigencia.

Hoy no solo se espera que seamos eficientes en el trabajo o en el estudio: también que hagamos ejercicio, que meditemos, que tomemos determinada cantidad de agua, que cumplamos con un número exacto de pasos diarios y que durmamos las horas “correctas”. Aplicaciones, relojes inteligentes y recordatorios constantes nos indican qué hacer, cuándo hacerlo y cómo hacerlo “bien”.

Según Abuchalja, este modelo termina generando el efecto contrario al buscado.
“La exigencia permanente provoca estrés, frustración y la sensación de que nunca es suficiente. El bienestar se mide como si fuera un rendimiento más”, explica.

La especialista señala que muchas personas viven presionadas por indicadores externos que no siempre contemplan el estado emocional o físico real de cada uno. Escuchar al cuerpo —descansar cuando hace falta, frenar cuando el cansancio aparece— queda relegado frente a la obligación de cumplir con lo que marca un dispositivo.

Tecnología: aliada o dueña de nuestras decisiones

La tecnología, bien utilizada, puede ser una gran herramienta. El problema surge cuando empieza a tomar decisiones por nosotros.
“Pasamos de usar la tecnología a que la tecnología nos use”, advierte Abuchalja.

Contar pasos, calorías o minutos de actividad puede resultar útil en determinados momentos, pero cuando esas métricas reemplazan la percepción personal, el autocuidado deja de ser consciente y se vuelve automático. Comer deja de ser un placer, descansar genera culpa y moverse responde más a una alarma que a una necesidad real.

Volver a lo simple

Frente a este escenario, la propuesta es clara: volver a preguntarnos qué nos hace bien de verdad. Tal vez no sea cumplir con los 300 pasos que faltan para cerrar el día, sino salir a caminar por la rambla, sentarse en un parque o simplemente descansar sin culpa.

“El bienestar no puede venir solo de un aparato. Necesita escucha, conciencia y conexión con uno mismo”, señala la especialista.

Desconectarse un rato del teléfono, del reloj y de las aplicaciones puede ser una forma de reconectar con lo esencial. No solo para adultos, sino también para jóvenes y personas mayores, que muchas veces encuentran en la tecnología compañía, pero también dependencia.

También te puede gustar

Deja un comentario

NOSOTROS

Somos un ecosistema digital de contenidos enfocados en la salud y el bienestar.
A través de nuestra plataforma multiformato — Tv,streaming, podcast, blog, revista digital y comunidad— compartimos información confiable, entrevistas con especialistas, historias reales e iniciativas que promueven una vida saludable.

Nos apasiona comunicar salud con empatía, evidencia y creatividad. Creamos puentes entre profesionales, pacientes y la sociedad, generando conciencia y conversación sobre los temas que nos importan a todos.

CATEGORÍAS

©2025 Todos los derechos reservados