El fondo del mar uruguayo acaba de revelarnos un mundo nuevo. La primera exploración profunda de aguas nacionales, denominada Uruguay Sub 200, se convirtió en un hito para la ciencia y la investigación en el país. La expedición, liderada por el Dr. Álvar Carranza, contó con la colaboración del prestigioso Schmidt Ocean Institute y su buque de investigación Falkor (too), equipado con el submarino operado remotamente Subastian, capaz de registrar imágenes en 4K desde más de 3.500 metros de profundidad.
“Fue una experiencia transformadora”, contó el Dr. Carranza en diálogo con Buen Vivir. “He pasado 30 años estudiando ecosistemas profundos sin verlos. Verlos por primera vez fue increíble”.
La misión permitió observar más de 30 especies nuevas para la ciencia, junto a ecosistemas desconocidos, corales, esponjas y comunidades que nunca antes habían sido vistas en aguas uruguayas. También se descubrió un naufragio intacto que había sido hundido por la Armada Nacional en 1995, lo que agregó un componente histórico y arqueológico a la investigación.
Durante un mes a bordo, 36 científicos de 18 instituciones y cinco países trabajaron en conjunto, intercambiando conocimiento y registrando cada hallazgo en tiempo real. Gracias a la tecnología del Subastian, el mundo entero pudo seguir las transmisiones en vivo del fondo marino, compartiendo los descubrimientos a medida que sucedían.
El Dr. Carranza explicó que el Falkor (too) tiene un calendario internacional de expediciones hasta 2035, y que Uruguay fue incluido como parte del recorrido por el Atlántico Sur. “Fue una oportunidad única; si hubiéramos tenido que financiar una expedición de este tipo, habría sido imposible. Solo la infraestructura está valorada en más de 200 millones de dólares”, señaló.
Además de los hallazgos biológicos, la expedición dejó una reflexión importante sobre la contaminación en los océanos. Aunque el equipo no encontró grandes acumulaciones de basura, sí aparecieron residuos humanos incluso a miles de metros de profundidad. “Lo primero que vimos a 3.000 metros fue una bolsa de leche”, recordó el investigador, como ejemplo de la magnitud del impacto humano.
Uruguay Sub 200 marca un antes y un después en la historia de la oceanografía nacional. Revela la enorme riqueza del mar uruguayo —un territorio más extenso bajo el agua que en tierra firme— y abre las puertas a nuevas líneas de investigación, carreras científicas y conciencia ambiental.
“Durante mucho tiempo miramos hacia el campo y no hacia el mar”, dijo Carranza. “Ahora empezamos a descubrir todo lo que nuestro océano tiene para contarnos”.