En Buen Vivir recibimos a Karina KuliK, para conocer los múltiples usos terapéuticos de las cremas elaboradas a partir de productos de la colmena.
Lejos de ser solo cosmética, la línea incluye una crema cicatrizante de cera de abeja y propóleo, indicada para heridas, quemaduras, dermatitis, micosis, labios agrietados y colitas paspadas en bebés. Su efecto anestésico alivia el dolor y acelera la regeneración de la piel, incluso en heridas abiertas.
Otro producto destacado es la crema de apitoxina, ideal para golpes, dolores musculares, chichones y desgarros. Gracias a su acción desinflamatoria y analgésica, es muy utilizada tanto en adultos como en niños, combinada con frío local para prevenir hematomas.
En el cuidado facial, la vedette es la crema de rosa mosqueta y jalea real, 100% natural, sin conservantes artificiales. Aporta hidratación profunda y nutrición, respetando la piel y evitando sustancias que puedan absorberse de forma no deseada.
Una propuesta que pone en valor lo natural, la tradición apícola y el bienestar integral.