En Buen Vivir recibimos a la Dra. Jaqueline Morales, especialista en medicina regenerativa e integrativa y directora de CEMER, para hablar sobre una de las terapias más prometedoras de la actualidad: el plasma rico en plaquetas (PRP), un tratamiento que utiliza la propia sangre del paciente para reparar tejidos, reducir el dolor y mejorar la calidad de vida.
Reparar desde adentro: el poder de tu propia sangre
“El plasma rico en plaquetas es un producto biológico obtenido de la sangre del propio paciente”, explica la Dra. Morales. A partir de una pequeña muestra, se separan las plaquetas y los factores de crecimiento, que luego se aplican en la zona lesionada —por ejemplo, articulaciones, rodillas, hombros o columna— para estimular la regeneración natural de los tejidos.
El PRP genera una respuesta proinflamatoria controlada, que atrae células del propio cuerpo hacia la zona afectada y activa los mecanismos de reparación. “Es mínimamente invasivo, seguro, y cuando se realiza con técnica adecuada y personal especializado, puede ofrecer resultados muy duraderos”, destaca la médica.
Más que una técnica: una forma de entender la salud
Para la Dra. Morales, la medicina regenerativa no es magia: es ciencia aplicada a la autorreparación. “El cuerpo tiene la capacidad natural de regenerarse, especialmente durante el descanso nocturno. Pero para que eso ocurra, debemos cuidar la alimentación, el sueño y el estilo de vida. Si el organismo no está bien, no puede reparar correctamente”, afirma.
Por eso, su enfoque combina el PRP con la medicina integrativa, abordando al paciente de manera global: alimentación, postura, estudios funcionales, control de inflamación y suplementos antioxidantes. “El objetivo es reducir la inflamación sistémica y mejorar la salud general, no solo aliviar un dolor puntual”, subraya.
Resultados que se sostienen en el tiempo
Las aplicaciones de plasma suelen realizarse en sesiones separadas por algunas semanas o meses, dependiendo del tipo de lesión. Los factores de crecimiento actúan hasta 20 días después de cada aplicación, y sus efectos pueden mantenerse entre seis meses y un año, o incluso más, según el caso y los hábitos del paciente.
“Tuve pacientes del interior con trabajos físicos intensos que mantuvieron los beneficios por casi veinte años”, comenta la doctora, destacando cómo la buena alimentación y el cuidado integral potencian los resultados del tratamiento.
Un camino hacia el bienestar real
El plasma rico en plaquetas representa un cambio de paradigma: aprovechar los recursos naturales del cuerpo para sanar. No reemplaza otros tratamientos, pero puede ser una excelente alternativa para quienes sufren dolores crónicos, artrosis, lesiones musculares o problemas articulares.
“En medicina regenerativa no solo tratamos el dolor: ayudamos al cuerpo a funcionar mejor, a repararse y a recuperar equilibrio. Eso, en definitiva, es el verdadero buen vivir”, concluye la Dra. Morales.