La salud bucal comienza mucho antes de que aparezcan todos los dientes. Los primeros controles odontológicos permiten detectar problemas a tiempo, enseñar hábitos de higiene y prevenir enfermedades que pueden afectar el desarrollo de los niños.
La odontopediatra Dra. Evangelina Nazar explica por qué la primera consulta debe realizarse durante el primer año de vida y comparte recomendaciones para cuidar la sonrisa de los más pequeños.
La primera visita al odontopediatra
Lo ideal es llevar al bebé al odontopediatra cuando aparece el primer diente, generalmente alrededor de los seis meses de edad, aunque algunos niños comienzan la dentición desde los cuatro meses. En cualquier caso, la primera consulta debería realizarse dentro del primer año de vida.
Estos controles no solo permiten evaluar el crecimiento de los dientes, sino también revisar toda la cavidad bucal, los tejidos blandos y detectar posibles alteraciones, como problemas respiratorios o de desarrollo.
Higiene desde los primeros dientes
La limpieza debe comenzar apenas aparecen los primeros dientes.
Puede realizarse con un cepillo infantil de cerdas suaves o incluso con una gasa limpia enrollada en el dedo. Lo importante es incorporar el hábito desde el inicio para proteger los dientes de leche.
A medida que los niños crecen, es recomendable permitirles cepillarse solos para fomentar la autonomía, aunque siempre bajo la supervisión y el repaso final de un adulto.
Controles periódicos
Las consultas odontológicas deben realizarse aproximadamente cada seis meses.
Además de controlar la aparición de caries, estos controles permiten evaluar el desarrollo de la boca, orientar a las familias sobre higiene y alimentación y detectar problemas antes de que generen molestias.
El azúcar: un factor clave
Reducir el consumo de azúcar es una de las medidas más importantes para prevenir las caries.
Los especialistas recomiendan priorizar alimentos preparados en casa, limitar los productos ultraprocesados y reservar los dulces, golosinas y bebidas azucaradas para ocasiones especiales. El agua debe ser la bebida habitual de los niños.
También es importante evitar que todas las comidas tengan sabor dulce, favoreciendo una alimentación variada desde los primeros años de vida.
Los dientes de leche sí importan
Existe el mito de que los dientes de leche no necesitan cuidados porque luego serán reemplazados. Sin embargo, cumplen funciones fundamentales.
Mantienen el espacio para los dientes definitivos, participan en la masticación, el habla, el desarrollo de la boca y también influyen en la autoestima del niño.
Una caries o un dolor dental nunca deben minimizarse, ya que pueden afectar tanto la salud bucal como el bienestar general.
La prevención comienza en casa
La combinación de controles odontológicos periódicos, una correcta higiene desde los primeros meses y una alimentación saludable es la mejor estrategia para prevenir problemas futuros.
Crear estos hábitos desde la infancia ayuda a construir una buena salud bucal que acompañará a los niños durante toda la vida.
BIOMEDICAL
Dra. Evangelina Nazar / Odontopediatría
“El cuidado empieza en la infancia”
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