La inflamación no siempre se manifiesta con síntomas evidentes. Puede involucrar diferentes sistemas del organismo y, según explicó el Dr. Jesús Costa, director de Clínica Vitalista y especialista en psiconeuroinmunoendocrinología, comprender la relación entre el cerebro, el intestino, el sistema inmunológico y el entorno permite abordar de una manera más amplia algunos de los problemas de salud actuales.
Durante la entrevista, Costa destacó el concepto de exposoma, que refiere al conjunto de factores ambientales a los que una persona está expuesta a lo largo de su vida. Alimentación, contaminación, sustancias químicas, estrés y otros factores forman parte de ese entorno y pueden interactuar con el organismo. En este contexto, explicó que la inflamación constituye una respuesta del sistema inmunológico frente a diferentes agresiones.
Uno de los aspectos que más ha cambiado con los avances científicos es la comprensión del cerebro. La visión tradicional lo consideraba un órgano especialmente aislado y protegido, pero actualmente se conoce mucho más sobre la participación de las células de la glía y, particularmente, de la microglía en los procesos inmunológicos del sistema nervioso. Estas células cumplen funciones de vigilancia y defensa dentro del cerebro.
El especialista también hizo referencia al llamado eje intestino-cerebro, una compleja comunicación entre ambos sistemas que involucra señales nerviosas, inmunológicas y metabólicas. Esto ayuda a comprender por qué la salud intestinal y otros factores del organismo pueden tener relación con procesos que también involucran al sistema nervioso. Se trata de un campo de investigación que continúa evolucionando.
Otro de los grandes protagonistas de la conversación fue el sueño. Costa explicó que durante el descanso se producen importantes procesos de mantenimiento y recuperación del organismo y que el cerebro continúa desarrollando una intensa actividad mientras dormimos. El sueño profundo, además, está relacionado con mecanismos de limpieza y eliminación de determinados productos metabólicos del sistema nervioso.
El estrés también ocupó un lugar central. Frente a situaciones de tensión, el organismo activa respuestas hormonales en las que participa el cortisol. Esta respuesta es normal y necesaria para adaptarnos a determinadas circunstancias, pero el estilo de vida contemporáneo puede exponernos a períodos prolongados de estrés, alterando los ritmos habituales de descanso y actividad.
La conversación dejó así una idea central: la salud no depende de un único órgano ni de un solo factor. Alimentación, sueño, movimiento, ambiente y manejo del estrés forman parte de un sistema complejo en el que diferentes procesos del organismo están permanentemente conectados. Conocer cómo funciona esa interacción puede ser un primer paso para prestar mayor atención a los hábitos cotidianos y a la prevención.