En Buen Vivir pusimos el foco en un elemento esencial para la vida: el agua y su calidad. Conversamos con Juan Pablo Nogués, quien desde hace años investiga y difunde distintas formas de mejorar la hidratación diaria.
Mucho más que hidratación
El agua representa entre el 60% y el 70% de nuestro cuerpo, por lo que su consumo no solo es necesario, sino determinante para el funcionamiento del organismo.
Sin embargo, no siempre se pone el mismo énfasis en la calidad del agua que en la calidad de los alimentos. Este es uno de los puntos centrales que plantea Nogués: prestar atención a qué tipo de agua consumimos todos los días.
Agua ionizada y nuevas tecnologías
A través de dispositivos desarrollados por la empresa japonesa Enagic, se promueve el uso de ionizadores que transforman el agua de red en lo que se conoce como “Agua Kangen”.
Estos equipos permiten obtener diferentes tipos de agua según su nivel de pH, adaptándola a distintos usos, desde el consumo diario hasta la limpieza o el cuidado personal.
Según quienes utilizan esta tecnología, el agua resultante se percibe más liviana y con mayor capacidad de hidratación.
Lo que dice la evidencia
Algunos de los beneficios que se asocian a este tipo de agua incluyen:
- Mayor capacidad antioxidante
- Posible efecto antiinflamatorio
- Mejor hidratación a nivel celular
No obstante, es importante aclarar que, si bien existen estudios sobre el hidrógeno molecular y sus efectos, la evidencia científica aún está en desarrollo y no hay consenso generalizado en la comunidad médica sobre todos estos beneficios.
El agua como base del bienestar
Más allá de las tecnologías disponibles, hay un punto en el que todos coinciden: beber suficiente agua de buena calidad es fundamental para la salud.
También crece la preocupación por la presencia de contaminantes en el agua de red, lo que lleva a muchas personas a buscar alternativas como filtros o sistemas de purificación.
Un cambio de hábito cotidiano
Incorporar una mejor hidratación no requiere cambios complejos, pero sí constancia y conciencia. Desde elegir cómo consumir el agua hasta reducir el uso de plásticos, cada decisión suma.
Porque, en definitiva, el bienestar empieza por lo más simple: lo que consumimos todos los días.