Cuando hablamos de longevidad saludable, no se trata solamente de vivir más años, sino también de llegar a ellos con mayor vitalidad, energía y funcionalidad. En este contexto, cada vez se presta más atención a los biomarcadores que permiten conocer cómo está funcionando nuestro organismo y qué factores pueden influir en el envejecimiento celular.
La licenciada Doina Gallo, directora de Estilo de Vida, presentó un nuevo estudio enfocado en el NAD y sus metabolitos asociados, una molécula que participa en distintos procesos relacionados con el metabolismo y la producción de energía celular. El análisis busca conocer los niveles individuales para contar con información que permita orientar estrategias personalizadas.
Según explicó Galo, el NAD participa en procesos vinculados al metabolismo energético y también en mecanismos relacionados con la reparación del ADN. Además, su disponibilidad puede modificarse con el paso del tiempo, por lo que conocer los niveles y el contexto metabólico de cada persona puede aportar información dentro de un abordaje integral de la salud y el envejecimiento.
A partir de estos resultados, las estrategias pueden incluir aspectos del estilo de vida y la alimentación. La especialista destacó el consumo de alimentos que aportan vitamina B3 y triptófano, nutrientes que participan en las vías de producción de NAD, además de estrategias como el ayuno intermitente y una restricción calórica moderada en personas para las que estén indicadas. La clave, señaló, es conocer primero cómo está cada organismo antes de pensar en suplementar.