A veces empieza con un dolor leve en la pierna. O con dificultad para respirar. Pero muchas otras veces, la trombosis no da señales. Se forma en silencio, viaja por la sangre, y cuando finalmente se detecta, ya puede ser demasiado tarde. En el mundo, una de cada cuatro personas muere por causas vinculadas a la trombosis, y sin embargo, poco se habla de ella.
El planeta entero pone foco en temas de trombosis cada 13 de octubre, cuando se conmemora el “Día Mundial”, una campaña global impulsada desde 2014 por la International Society on Thrombosis and Haemostasis (ISTH) con el objetivo de generar conciencia sobre esta enfermedad, sus factores de riesgo, síntomas y formas de prevención. Según datos de la campaña World Thrombosis Day, en Estados Unidos y la Unión Europea se registran entre 300.000 y 370.000 muertes anuales atribuibles a esta condición. Y aunque los números son alarmantes, siguen siendo invisibles en muchos países. En Uruguay, mientras tanto, ni siquiera existe un día nacional que visibilice el problema.
La enfermedad tromboembólica venosa (ETEV) —que incluye la trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar— representa una de las principales causas de muerte prevenible a nivel hospitalario. Se estima que alrededor del 60% de los casos se producen en pacientes hospitalizados, y que los riesgos pueden mantenerse activos hasta 90 días después del alta médica.
Ciertos contextos clínicos disparan los mecanismos que generan trombos: cirugías, cáncer, tratamientos hormonales, embarazo, uso de anticonceptivos, y también predisposiciones genéticas como la trombofilia. Además, la incidencia aumenta con la edad, lo que convierte a los adultos mayores en una población especialmente vulnerable.
En Uruguay, si bien desde 2010 se conformaron comités de tromboprofilaxis en instituciones como el Sanatorio Americano, el Hospital Maciel y el Hospital de Clínicas, no existe un sistema que permita medir con precisión cuántos casos se registran, cuántas personas mueren, ni cuál es el costo real para el sistema de salud. La falta de datos sistematizados impide entender la verdadera magnitud del problema.
“La trombosis es una enfermedad subdiagnosticada y sub registrada. Sin datos, no se puede mejorar la prevención ni evaluar el impacto real. Esta app viene a cambiar eso”, explica la Dra. Cecilia Carrizo, médica hematóloga y una de las responsables del nuevo proyecto.
La respuesta: una app para cambiar la historia
A fines de julio se lanzará en Uruguay una herramienta sin precedentes: una aplicación móvil diseñada para registrar casos confirmados de ETEV de forma centralizada, segura y accesible. Se trata de la primera aplicación en el país —y en la región— creada con este objetivo.
La app lleva el nombre de “1er. Registro de ETEV del Uruguay” y surge del trabajo conjunto de la Sociedad Civil sin fines de lucro Investigación y Ciencia en Hemostasis y Trombosis (ICHT-URUGUAY) y la Sociedad Uruguaya de Flebología y Linfología (SUFyL), con el apoyo de la industria farmacéutica y Adium como main sponsor.
Su desarrollo tecnológico estuvo guiado por estándares éticos rigurosos. Está registrada ante el Ministerio de Salud Pública (MSP) y la Biblioteca Nacional, y su uso implica el consentimiento informado del paciente y la aprobación del comité de ética de cada institución participante. Cada centro contará con un profesional referente responsable del correcto uso de la herramienta.
Cómo funciona
La aplicación está destinada exclusivamente a médicos registrados en el MSP y permite el ingreso de casos confirmados de trombosis. El registro abarca todo el proceso clínico: desde la formación del coágulo hasta el tratamiento, seguimiento y posibles complicaciones.
Se puede utilizar desde cualquier celular o dispositivo, lo que la vuelve especialmente práctica para su uso en entornos hospitalarios. Además, incluye materiales de apoyo como guías clínicas y recomendaciones internacionales actualizadas, lo que la convierte en una herramienta educativa además de funcional.
Una de sus principales fortalezas es que, al finalizar cada año, cada institución participante recibirá un informe con los datos recopilados, lo que permitirá analizar tendencias, identificar factores de riesgo frecuentes y diseñar estrategias preventivas más eficaces. “Por primera vez en Uruguay vamos a tener información concreta y sistematizada sobre esta enfermedad”, destaca la Dra. Carrizo. Y agrega: “El registro pertenece íntegramente a las sociedades científicas, lo que asegura su independencia técnica y científica”.
Más que una herramienta digital, el primer registro nacional de trombosis representa un paso clave hacia una mejor prevención, diagnóstico y tratamiento de una enfermedad que ha permanecido demasiado tiempo en la sombra.
Porque lo que no se mide, no se mejora. Y en salud, contar con datos puede ser la diferencia.