En Buen Vivir visitamos la Clínica Vitalista del Dr. Jesús Costa para abordar un trastorno que en los últimos años pasó de ser prácticamente desconocido a convertirse en un motivo frecuente de consulta: el CIBO, o sobrecrecimiento bacteriano en intestino delgado.
Para entender de qué se trata y por qué afecta a tantas personas, conversamos con Florencia Gordano, licenciada en Nutrición y máster en Microbiota, integrante del equipo de la clínica.
¿Qué es el CIBO y por qué ocurre?
El intestino grueso —nuestro colon— está diseñado para albergar millones de bacterias que conviven con nosotros de forma beneficiosa. Pero cuando por distintas causas esas bacterias migran hacia el intestino delgado, un lugar que no está preparado para recibirlas, se produce el CIBO.
Allí, al entrar en contacto con los alimentos, estas bacterias fermentan carbohidratos y generan grandes cantidades de gas, provocando:
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Distensión abdominal
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Dolor
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Diarreas o malestar digestivo
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Sensación de “panza inflada” inmediatamente después de comer
Florencia explica que muchas personas llegan a consulta diciendo que, tras las comidas, la hinchazón es tan marcada que “parecen embarazadas”.
Una dieta baja en FODMAPS para aliviar síntomas
Uno de los pilares para mejorar el malestar es la dieta baja en FODMAPS, un esquema alimentario que reduce temporalmente:
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Ciertos carbohidratos fermentables
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Algunas frutas y verduras
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Trigo
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Azúcares que alimentan estas bacterias
No es un plan para toda la vida: se aplica por un período corto mientras se trata la patología y luego se reintroducen alimentos de manera gradual.
El tratamiento médico: antibióticos específicos
La dieta no cura el CIBO: solo ayuda a sentirse mejor.
El tratamiento real requiere antibióticos específicos, elegidos según el tipo de bacteria que está sobrecrecida. Esto se determina mediante un estudio simple: la prueba de aire espirado, que mide los gases que exhala la persona.
Según el resultado, se ajusta la medicación apropiada para cada caso.
¿Por qué aparece el CIBO? Las causas más comunes
Florencia destaca dos motivos principales:
1. Estreñimiento crónico
Especialmente frecuente en mujeres. Cuando el tránsito intestinal no funciona bien, las bacterias pueden desplazarse hacia el intestino delgado.
2. Uso prolongado de antibióticos
Aunque muchas veces son necesarios, los antibióticos eliminan tanto bacterias “malas” como las “buenas”.
Sin acompañamiento nutricional ni probióticos, la microbiota se desbalancea fácilmente.
La importancia de los probióticos durante y después del antibiótico
Un dato clave que muchas veces se desconoce:
si tomás antibióticos, deberías tomar probióticos durante el tratamiento y por hasta 3 meses después.
Esto ayuda a reconstruir la microbiota y evitar complicaciones como el CIBO.
¿Qué pasa si no se trata?
Cuando el CIBO se instala o va y viene durante meses, puede producir:
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Mala absorción de nutrientes
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Déficits de hierro, anemia
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Falta de vitamina B12
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Problemas en la densidad ósea
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Cansancio persistente
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Alteración general del funcionamiento digestivo
Aunque una persona coma bien, no aprovecha los nutrientes porque su intestino no puede absorberlos correctamente.
Cuándo consultar
Si después de comer notás hinchazón exagerada, si tenés gases, diarrea, dolor abdominal o ciclos de malestar que se repiten, es importante consultar a un especialista en digestivo o nutrición.
Florencia lo resume con claridad:
“Muchas personas tienen CIBO y no lo saben. Frente a la sospecha, es importante estudiarlo y tratarlo a tiempo”.