En el marco del Día Mundial de la Salud, Buen Vivir visitó el Instituto Cardiológico Integral (ISI), un centro de referencia en Uruguay que pone al corazón, literalmente en el centro de la vida.
Porque si hay un órgano esencial para vivir, es el corazón. Y cuando su funcionamiento se ve comprometido, la medicina moderna ofrece alternativas que, años atrás, parecían imposibles, como el trasplante cardíaco.
Un instituto con experiencia y enfoque integral
Con más de 40 años de trayectoria y más de tres décadas realizando trasplantes cardíacos, el ISI se ha consolidado como un instituto de medicina altamente especializada. Atiende pacientes tanto del sistema público como privado, muchos de ellos a través del Fondo Nacional de Recursos.
Su enfoque es integral y multidisciplinario: un equipo de más de 250 profesionales entre médicos, técnicos y especialistas trabaja de forma coordinada para abordar las enfermedades cardiovasculares en todas las etapas de la vida.
Desde antes de nacer
Uno de los aspectos más destacados del instituto es su capacidad de diagnóstico prenatal. Cuando existe sospecha de una cardiopatía congénita durante el embarazo, el equipo interviene desde la etapa intrauterina.
A través de estudios especializados y el trabajo conjunto de cardiólogos, cirujanos, hemodinamistas y psicólogos, se planifica el nacimiento y el tratamiento del bebé, brindando contención tanto médica como emocional a la familia.
Formación, investigación y experiencia
Además de la asistencia, el ISI cumple un rol clave en la formación de nuevos profesionales. Recibe residentes de distintas áreas médicas, tanto en cardiología de adultos como en neonatología, consolidándose como un centro generador de conocimiento.
Esta experiencia se refleja en cifras concretas: solo en el último año se realizaron 14 trasplantes cardíacos, una cifra récord a nivel institucional.
Avances que salvan vidas
En total, el instituto ha realizado aproximadamente 150 trasplantes cardíacos, incluyendo pacientes pediátricos, siendo el único centro en Uruguay que realiza este tipo de intervenciones en niños.
La evolución tecnológica ha sido determinante. Hoy es posible trasplantar pacientes de mayor edad, incluso mayores de 65 años, ampliando las oportunidades de vida para muchas personas.
Entre las herramientas clave se destaca el ECMO (oxigenación por membrana extracorpórea), un sistema que permite oxigenar la sangre fuera del cuerpo, dando tiempo al corazón y a los pulmones para recuperarse. Esta tecnología ha sido fundamental en situaciones críticas, salvando vidas en casos complejos.
El desafío de la lista de espera
A pesar de los avances, el trasplante cardíaco sigue siendo un gran desafío. La compatibilidad entre donante y receptor, así como la disponibilidad de órganos, son factores determinantes.
Muchos pacientes permanecen en lista de espera, lo que refuerza la importancia de seguir avanzando en capacitación, tecnología y concientización sobre la donación de órganos.
Acceso para todos y medicina humanizada
Una de las fortalezas del sistema uruguayo es que cualquier persona, independientemente de su prestador de salud, puede acceder a este tipo de tratamientos especializados.
El ISI funciona dentro de la Médica Uruguaya, con infraestructura propia que incluye block quirúrgico, salas de hemodinamia y unidades de cuidados intensivos tanto para adultos como para niños.
Pero más allá de la tecnología, hay un enfoque claro: una medicina humanizada. El acompañamiento psicológico, el trabajo con las familias y la cercanía con el paciente son pilares fundamentales en procesos que implican cambios de vida profundos.
Cuidar el corazón es cuidar la vida
En un día como el Día Mundial de la Salud, el mensaje es claro: cuidar el corazón es cuidar la vida.
La prevención, los controles médicos y los hábitos saludables siguen siendo claves. Pero cuando la enfermedad aparece, contar con instituciones como el ISI marca la diferencia.
Porque detrás de cada avance médico hay algo más importante: la posibilidad de seguir viviendo.