El dolor o la limitación en la cadera es una molestia frecuente que muchas personas tienden a normalizar con el paso del tiempo. Sin embargo, prestar atención a pequeños cambios en los movimientos cotidianos puede ser clave para detectar a tiempo posibles problemas. Según explica la licenciada Sandra Fugazot, fisioterapeuta del equipo del doctor Tarabini en Punta del Este, acciones tan simples como cruzar una pierna para ponerse una media o agacharse para calzarse pueden revelar si existe alguna restricción en la movilidad.
Aunque muchas personas asocian el dolor de cadera únicamente con el desgaste o la artrosis, existen diversas estructuras que pueden estar involucradas. La articulación, la cápsula que la recubre o incluso músculos pequeños como el piramidal pueden generar dolor o limitaciones en el movimiento. En algunos casos, también pueden aparecer pequeños “cuerpos sueltos” dentro de la articulación que provocan inflamación y molestias sin que necesariamente exista una artrosis avanzada.
Por eso, los especialistas recomiendan prestar atención a las señales del cuerpo y no esperar a que el dolor sea intenso para consultar. Existen ejercicios específicos que ayudan a movilizar la cadera, mantener la lubricación de la articulación y estirar la cápsula articular, lo que contribuye a prevenir problemas mayores y a conservar la movilidad.
Además, hoy existen tratamientos no quirúrgicos que pueden mejorar significativamente el confort del paciente. Entre ellos, la terapia con camilla de descompresión utilizada habitualmente para la columna también ha mostrado buenos resultados para aliviar la artrosis de cadera al disminuir la presión sobre la articulación y favorecer su recuperación. Escuchar al cuerpo y consultar a tiempo sigue siendo la mejor estrategia para cuidar la salud articular.