La apiterapia es una técnica milenaria que hoy vuelve a ganar protagonismo como terapia complementaria. En Buen Vivir conversamos con Karina Kulik, especialista en apiterapia y referente de Mardalú, quien trabaja desde hace años aplicando esta práctica con un enfoque cuidadoso, personalizado y respetuoso del cuerpo.
La técnica consiste en la aplicación de microdosis de apitoxina a través de la abeja viva, utilizada en puntos específicos de acupuntura. Antes del tratamiento se realiza un test de alergia y el procedimiento se hace con frío local, sin dolor significativo y con una frecuencia generalmente semanal.
La apiterapia se utiliza principalmente en patologías vinculadas al dolor y la inflamación, como artritis, artrosis, fibromialgia, tendinitis, túnel carpiano, problemas lumbares y articulares. En algunos casos, también se aplica como complemento en procesos más complejos, siempre con seguimiento y cuidado profesional.
El tratamiento suele acompañarse con otros productos de la colmena como propóleo, polen, jalea real y pomadas o glóbulos de apitoxina, adaptados a cada persona. En Buen Vivir destacamos estas terapias naturales que integran saberes ancestrales y una mirada holística del bienestar.