En un contexto donde la salud personalizada gana cada vez más protagonismo, los estudios genéticos y epigenéticos se posicionan como herramientas clave para comprender cómo funciona nuestro cuerpo y cómo optimizar nuestro bienestar.
Para profundizar en este enfoque, conversamos con Doina Gallo, especialista en salud pública, licenciada en nutrición y profesora de educación física, quien lidera un abordaje integral que combina distintas disciplinas.
Más allá de la nutrición y el ejercicio
Si bien la base del trabajo parte de la alimentación y el movimiento, la experiencia clínica llevó a ampliar la mirada.
“Había una parte del paciente que no estaba siendo abordada solo con nutrición y ejercicio”, explica Gallo. Por eso, hoy el enfoque incluye un equipo multidisciplinario con profesionales de distintas áreas, como psicología, fisioterapia, cardiología y entrenamiento físico.
El objetivo: abordar la salud desde una perspectiva integral.
¿Qué nos dicen los test genéticos?
Los estudios genéticos permiten conocer la información con la que nacemos: predisposiciones, fortalezas y características propias del organismo.
Por ejemplo:
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Qué tipo de entrenamiento físico puede ser más efectivo
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Cómo responde el cuerpo a determinados alimentos
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Qué nutrientes pueden ser mejor aprovechados
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A qué condiciones podría haber mayor predisposición
Esta información no cambia, pero sí permite tomar decisiones más acertadas.
El rol de la epigenética
Aquí es donde entra en juego la Epigenética, que estudia cómo los factores ambientales como la alimentación, el estrés o el estilo de vida influyen en la expresión de los genes.
En otras palabras, si bien nacemos con una determinada carga genética, nuestros hábitos pueden activar o desactivar ciertos procesos.
“Es lo que realmente podemos modificar”, resume la especialista.
Planes a medida: una nueva forma de cuidarse
La combinación de genética y epigenética permite diseñar planes personalizados, adaptados a cada persona.
Esto resulta especialmente útil en casos donde, a pesar de llevar una vida saludable, no se logran los resultados esperados.
Muchas personas consultan porque:
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Hacen ejercicio pero no ven cambios
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Mantienen una alimentación saludable pero se sienten inflamadas
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No logran identificar qué les genera malestar
Con esta información, es posible ajustar tanto la dieta como el tipo de entrenamiento y los hábitos cotidianos.
El intestino, una pieza clave
Dentro de este enfoque, también se incorporan estudios como el análisis de la microbiota intestinal, que permite conocer el estado de los microorganismos que habitan en el intestino.
Su equilibrio es fundamental para:
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La correcta absorción de nutrientes
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La salud digestiva
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La regulación del sistema inmune
Alteraciones en la microbiota pueden estar detrás de síntomas como inflamación, hinchazón o malestar digestivo.
Nunca es tarde para empezar
Uno de los puntos más importantes es que este tipo de abordaje no está limitado por la edad.
“Siempre es un buen momento para empezar”, afirma Gallo. El objetivo no es solo vivir más, sino hacerlo con mejor calidad de vida, de manera funcional y saludable.
Una nueva mirada sobre el bienestar
La salud personalizada ya no es una tendencia futura, sino una realidad en crecimiento.
Conocer cómo funciona cada organismo y adaptar los hábitos en función de esa información permite dejar atrás los enfoques generalistas y avanzar hacia un cuidado más preciso, eficiente y sostenible en el tiempo.