En el mundo laboral actual, donde los cambios son constantes y las exigencias crecen, cada vez es más evidente que la formación técnica no alcanza por sí sola. Liderar equipos, comunicarse con claridad y gestionar tiempos y emociones se ha convertido en una necesidad para quienes desean crecer profesionalmente. Y justamente de esa combinación —técnica y humana— nos habló Silvia Leis, ingeniera en informática, coach ejecutiva y fundadora de Transforma Más, en una conversación inspiradora con BuenVivir.
Aunque proviene de un mundo asociado a los números, la lógica y las computadoras, Silvia encontró muy temprano en su carrera que trabajar con personas exige habilidades diferentes a las puramente técnicas. “Cuando empecé a liderar grupos me di cuenta de que no solo importaba la configuración o el código, sino cómo lograr que todos llegáramos a una meta común”, explica.
El desafío del liderazgo en áreas técnicas
En áreas como informática, muchos profesionales llegan a puestos de liderazgo por su excelencia técnica. Sin embargo, al asumir responsabilidades de conducción descubren que lo más complejo no son las máquinas, sino las personas: motivar, coordinar, dar retroalimentación, comunicar con claridad y sostener al equipo en momentos de presión.
“En tecnología se trabaja muchísimo fuera de hora”, señala Silvia. “A veces el lunes todo funciona perfecto, pero nadie sabe que hubo gente trabajando hasta la madrugada. ¿Cómo motivás? ¿Cómo reconocés el esfuerzo invisible?”
Ahí es donde las habilidades blandas dejan de ser un “extra” y se transforman en un componente esencial del rol.
El coaching como herramienta para crecer
Silvia trabaja tanto de forma presencial como virtual, acompañando a líderes que buscan mejorar su desempeño, manejar equipos con más seguridad o adaptarse a un nuevo rol. Su enfoque es claro: cada proceso empieza por definir un objetivo. A partir de allí, se exploran recursos, posibles bloqueos y nuevas maneras de enfrentar situaciones.
“El coaching ayuda a iluminar zonas que siempre estuvieron ahí, pero que la persona no veía”, explica. A través de preguntas y reflexión guiada, el proceso permite descubrir alternativas, mejorar la comunicación y desarrollar una mirada más amplia frente a los desafíos.
Comunicar mejor para liderar mejor
Uno de los ejes más trabajados en sus sesiones es la comunicación: validar lo que el otro entendió, evitar suposiciones, expresar desacuerdos sin atacar a la persona y hablar desde los hechos, no desde las generalizaciones.
“No es lo mismo decir ‘vos siempre llegás tarde’ que decir ‘en la reunión del martes llegaste 20 minutos después y eso retrasó al equipo’. Cuando describís hechos concretos y su impacto, la conversación cambia por completo.”
Menos reuniónitis y más efectividad
Otro tema frecuente es la gestión del tiempo.
Las famosas reunionitis —encuentros eternos donde no queda claro quién hace qué— desgastan equipos y afectan resultados. Silvia propone pautas simples pero poderosas:
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definir el objetivo de la reunión,
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convocar solo a los roles necesarios,
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asignar responsables y plazos claros,
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cerrar cada encuentro con acuerdos verificables.
Con estos elementos, las reuniones dejan de ser un trámite y se vuelven herramientas estratégicas.
Delegar para crecer
Para muchos líderes, especialmente quienes vienen de áreas operativas, delegar es uno de los mayores desafíos. Soltar ciertas tareas, confiar en el equipo y enfocarse más en la estrategia que en la ejecución requiere práctica y, muchas veces, un proceso interno.
“Hay personas que creen que lo hacen mejor que los demás y les cuesta dar espacio”, comenta Silvia. “Pero cuando delegan se sorprenden: a veces el resultado es mejor que el que hubieran hecho ellos mismos.”
Una transformación posible
El nombre Transforma Más refleja el espíritu de su trabajo: acompañar a las personas en una metamorfosis que les permita liderar con más seguridad, consciencia y humanidad. Para Silvia, la clave está en saber que los cambios son posibles y que todo líder puede desarrollar nuevas habilidades si cuenta con el acompañamiento adecuado.
“Ser líder también implica seguridad”, señala. “Si uno no la tiene, el equipo lo percibe. Pero la buena noticia es que se puede construir.”