La caída del cabello es una preocupación cada vez más frecuente, tanto en hombres como en mujeres y a edades cada vez más tempranas. Según explica Bertha Chá, directora de TRC Uruguay, el primer paso para abordar cualquier problema capilar es realizar un diagnóstico preciso del cuero cabelludo mediante una evaluación con videocámara que permita identificar la causa del problema.
Las alteraciones capilares pueden tener distintos orígenes: desde alopecia o caída excesiva hasta dermatitis o exceso de grasitud. Detectar el problema a tiempo es fundamental, ya que cuanto antes se comienza el tratamiento, mejores y más rápidos suelen ser los resultados. Por eso, los especialistas recomiendan prestar atención a los cambios en el cabello desde la adolescencia y consultar ante los primeros signos de debilitamiento o pérdida.
Aunque muchas veces se asocia la caída del cabello con factores genéticos o con los hombres, las mujeres también pueden atravesar períodos de mayor vulnerabilidad capilar. Cambios hormonales importantes como los que ocurren durante el embarazo o después del parto pueden provocar una caída intensa, que en la mayoría de los casos puede revertirse con un tratamiento adecuado.
Además del tratamiento profesional, el cuidado cotidiano cumple un papel central. La higiene del cuero cabelludo y el uso de productos específicos ayudan a mantener el cabello fuerte y saludable, complementando los tratamientos en consultorio. La clave, coinciden los especialistas, es no esperar a que el problema avance y actuar de manera preventiva para preservar la salud capilar.